NERVIO, ARROJO Y CORAZON

Una costurera y una peinadora en un cuarto lleno de cachivaches en un club social tienen la tarea de organizar un evento social que ponga a la entidad nuevamente en vigencia. Todo lo que se ha guardado en ese cuarto les trae recuerdos de la última fiesta, precisamente un carnaval, que se organizó hace ya muchos años. Los recuerdos comienzan a tener cuerpo y a desarrollarse como si fueran el presente.
Una obra para niños que invariablemente moviliza a los adultos, ya que remueve el pasado y casi todos hemos vivido un carnaval que quedó grabado en nuestra memoria. Aquí, en un juego permitido teatralmente, se mezcla un tiempo que ya pasó con el presente de una forma un poco rebuscada pero entendible.
Sandra Posadino y Claudia Quiroga componen personajes que no sólo se expresan al hablar, sino que también lo hacen -simultáneamente- con sus acciones, un trabajo complicado para cualquier actor, pero salen airosas, logran crear los climas, y su tarea no sólo se limita a la composición actoral, sino que manipulan títeres, desdoblándose, ya que deben componer los personajes que interpretan los muñecos. En ésta última tarea también se destaca Jorge Libster, aunque su participación actoral, por razones de libreto, esté acotada. La música trae -agradablemente- a la memoria los famosos: “Hoy – baile – hoy”, de antaño, de una manera pegadiza.
La dirección ha realizado una tarea de marcación de desplazamientos que no deje baches, pues como ya se dijo, los tres actores también deben “hacer vivir” a los títeres, y se ha tenido en cuenta que es una tarea agotadora. Ha inyectado a la obra un dejo de atractiva melancolía, seguramente sabiendo que nadie quiere despojarse de sus buenos recuerdos.
Los chicos y los adultos van a pasarla bien.

2005-05-16 · Carlos Herrera · cronicasdearte.com.ar