Las chicas de Blanco. Mujeres, arte y humor

“Echamos a volar nuestro deseo teatral en flor panadera, amasado con blanco de harina y agua de luna, para compartirlo y multiplicarlo en cada soplo, en cada resonancia, en cada encuentro. Almas de niñas, chicas de viento, cuerpos de pan, mujeres palabra, escena, luz.” Así se presentan el grupo teatral “Las chicas de Blanco”, un grupo de mujeres que utilizan el humor y el arte para poner en discusión las problemáticas de género. Sus fundadoras Claudia Quiroga y Sandra Posadino antes de emprender su viaje a dos Festivales en Brasil, uno es la Mostra Latinoamericana de Teatro de Grupo en San Pablo y el otro es el IV Festival de Teatro Latinoamericano Ruinas Circulares en Uberlandia, nos contaron sobre su proyecto teatral y de acción callejera llamada “Mujeres de Artes Tomar”, con el cual pretenden dar visibilidad a las temáticas de género a través de la acción y la obra de mujeres creadoras. Teatro, humor y una concepción sobre el arte con perspectiva de género.

¿Cómo podrían definir el grupo “las chicas de blanco”?
Sandra Posadino: Somos una Compañía Teatral Independiente de la zona oeste del conurbano. Nuestro espíritu viajero nos lleva a producir espectáculos de pequeño formato, con fuerte anclaje en la dramaturgia e interpretación, abordando las temáticas que nos conmueven desde una perspectiva femenina, sensible e irónica que propone otra mirada sobre lo cotidiano. El humor está presente aún en nuestras producciones más dramáticas ya que consideramos que es un auténtico salva-vidas.

¿Por qué la elección de ser un grupo conformado por todas mujeres?
SP: Cuando comenzamos no fue una elección de género. Las integrantes fundadoras somos Sandra Posadino y Claudia Quiroga. Nos unió la afinidad artística, estética y ética frente al trabajo y también un fuerte deseo de crear juntas teatralmente. Nos elegimos para formar el dúo y hemos trabajado con distintos hacedores teatrales, mujeres y varones, que nos acompañaron en este camino que ya llevamos trece años recorriendo y yendo por más. Luego se incorpora como asistente y coequiper Julieta Gutman. En la actualidad y paralelamente a la compañía, estamos impulsando el colectivo Mujeres de Artes Tomar, ahora sí con plena conciencia de género.

¿Cómo fue el camino para elegir como temática central las problemáticas de género?
Claudia Quiroga: Fue el resultado de un devenir natural de búsqueda artística. Siempre sostuvimos temas relacionados a lo que nos conmovía, deseos y humores que siempre tenían como protagonista a nuestros propios procesos internos. Las temáticas relacionadas a la defensa y mejoramiento de género aparecieron como necesidad, después de involucrarnos como individuos en problemáticas, sucesos, eventos y manifestaciones sociales en las que nos sentíamos convocadas a la acción.

¿Cuál es el rol de las y los artistas en esta sociedad tan desigual?
SP: Poner en foco esta desigualdad, hablar de ella con lenguaje propio. El arte siempre es político, por acción u omisión y además, es una poderosa herramienta de reflexión y transformación social. Las sociedades sensibles al hecho artístico también se conmueven frente a la desigualdad y frente a otras injusticias.

¿Cómo es ser mujeres en el ámbito del arte?
SP: En este, como en casi todos los ámbitos, ser mujeres implica un poco más de esfuerzo tanto para la oportunidad como para el reconocimiento. Pero también es la posibilidad de proponer una mirada femenina sobre distintas temáticas. De sacudir lo establecido, de provocar con lo que hacemos en tanto creadoras, de generar acercamientos con un criterio inclusivo y de entretejernos, acompañarnos y valorarnos en esta tarea.

¿Qué tipo de experiencias vivieron que les gustaría compartir?
CQ: Una en especial y reciente, en la que acompañé a Sandra con su personaje “Argentina” siendo su soporte visual. En el marco de la primera acción de Mujeres de Artes Tomar, el 25 de noviembre de 2011, participando de la Marcha contra la violencia de género en las calles de Morón, ver como una propuesta humorística, una vez más podía generar, al unísono, una carcajada y una propuesta contundente de compromiso cívico. Sandra era parte de la marcha con su personaje, quien instaba a la gente a plasmar en propuestas concretas sus deseos para la renovación del mandato presidencial que en pocos días se produciría y la gente gustosa se entregaba al juego escénico y tomaba un protagonismo generoso y valiente para completar el espectáculo, pero por sobretodo, afirmaba sus anhelos.

El humor es una de sus principales herramientas, ¿cómo es la respuesta de las y los espectadores?
CQ: Siempre algo se puede digerir mejor con humor. Nosotras hemos adoptado una frase, hace muchos años, que nos acompaña aún: el humor es un auténtico salva vidas; en tanto es la voz que con ironía o desparpajo se anima a decir lo que otros silencian, o bien es la cuerda que nos sacude de nuestras propias frustraciones. Por lo tanto, llegar a través del humor al público, resultó un salvataje necesario, un mar donde podíamos nadar tipo perrito o al mejor estilo deportivo, un ámbito espontáneo de expresión que se complementa siempre con la mirada y “rebote” del espectador, como cómplice e interlocutor del juego. En consecuencia, las y los espectadores agradecen que lo que tengas para contarles sea desde el humor, aunque sea muy duro.

¿Cómo fue la experiencia de “Mujeres y memoria” realizado durante el mes de marzo?
CQ: ¡Excelente, exitosa, prestigiosa, convocante, inspiradora! Resultó un mes repleto de Arte y Conciencia, tal cual había sido nuestra hipótesis para la convocatoria. Además de sorprendernos ante la afluencia e interés del público y el medio artístico, resultó un ámbito de interacción con muchas mujeres creadoras de diferentes áreas, con quienes pudimos comenzar a vislumbrar las simétricas dificultades a la hora de la producción formal y de su desarrollo e implementación en la estructura cultural, como también empoderarnos en la acción conjunta y compartiendo lo que hacemos.

¿Cuál fue el espectáculo más gratificante que hicieron?
SP: Para mí son dos, el primero que estrenamos: “Las Chicas de Blanco”. Humor, sexo y Miusijol, con el que hicimos muchísimas temporadas en el país y viajamos a distintos Encuentros y Festivales en el país y en el exterior. En Uruguay, Brasil, México y hasta en el Principado de Andorra llevamos esta propuesta. Y actualmente, con el espectáculo “La edad de la ciruela”, del dramaturgo argentino Arístides Vargas, estamos en pleno vuelo artístico, disfrutando también de presentaciones nacionales y a punto de partir hacia dos Festivales de Teatro Latinoamericano en Brasil, mientras palpitamos la gira que realizaremos en noviembre por distintas Universidades de EUA.

Actualmente, ¿dónde las podemos ver?
CQ: Con este último espectáculo, La edad de la ciruela, estamos en permanente gira, así que se trata de estar atentos a nuestra web www.laschicasdeblanco.com.ar con las novedades. Lo que podemos adelantar es que posiblemente el próximo domingo 29 de julio realizaremos una función en el conurbano sur en el marco del Ciclo de Formación de Espectadores “Mundos (im)posibles” coordinado por Patricia Devesa, con la posterior charla del propio autor, quien estará de visita en la Argentina por esos días.

Próxima acción de Mujeres de Artes Tomar, del 26 al 28 de mayo con actividades coordinadas con la Dirección de Políticas de Género de Morón, por el Día Internacional de la salud de la mujer.

2012-10-17 · Anahí Más · Revista Furias