Estéticas y poéticas de Changas conurbanas

La obra de teatro Changas conurbanas propone el relato de ocho mujeres que realizan changas, trabajo irregular en negro, sin beneficios, vacaciones ni pago de aguinaldos. Las problemáticas de estas mujeres desde una mirada descentralizada del paradigma burgués.

Con una estética que combina el realismo reflexivo con el café concert, Claudia Quiroga, actriz y autora del texto, abre el abanico de sus mujeres, todas distintas pero enfocadas en la supervivencia. Se muestran con humor, esas necesidades sociales no cubiertas. La que folletea, la que canta llevando mensajes, la que toca el charango, la que trabaja de cuidadora por la noche, la que amasa pan… cuánto de vivir buscando el mango en este país.

Hay una poética dramatúrgica enfocada hacia el juego de palabras (repetición de sonidos consonánticos, refranes, dichos) y la narrativa de sucesos y anécdotas. Desde lo actoral, la poética se focaliza en la interacción con el público, las canciones y el uso de instrumentos sonoros y musicales como así también una poética del distanciamiento: “me llamo Claudia Quiroga, soy actriz, esta es mi changa y voy a…” (presentación de cada una de las mujeres: Claudia, Cayetana, Miga, Vivi, Edmunda, Sonia, Blanca y Alicia). Toma esto del personaje dentro del personaje.

Aparece algo de lo pop en esta propuesta, una especie de acercamiento al costado no visible de una ciudad, casi al borde de la exclusión, donde aparecen mujeres sin estereotipos, viscerales, solitarias, buscas, que están en la mirada “off” pero que son encantadoras, tiernas, románticas, vivas y hasta superfluas.

Un rasgo distintivo de la poética de actuación de Claudia Quiroga es el uso de recursos y colores, de elementos cargados de femineidad y erotismo como los zapatos. Claudia se pone en los zapatos de estas mujeres para narrar sus historias desde lo netamente sensitivo con cierto tono farsesco, en los que incurre en una notable exageración de rasgos patéticos que se digieren con humor.

Lo mejor de su teatro es la musicalidad y ese estilo café concert por el que Claudia se acerca al público, los incorpora a su relato (en foto 2 con el actor Gustavo García), les canta haciendo una “changa”, bromea y quiere saber, al final, alguna historia que cuesta salir pero que aparece, de algunas mujeres que hicieron changas. Changas conurbanas tiene una estructura dialógica que busca una respuesta inmediata del espectador y allí también aparece el factor sorpresa de la actriz. Suceden cosas inesperadas dentro de posibles situaciones esperadas.

Es un muy buen espectáculo cuyo acento recae en la comunicación de la actriz y el público, actriz que pone su cuerpo en la escena y logra mostrarnos facetas hermosas de su creación artística.2009-10-17 · salta21.com · salta21.com