CriticaTeatral.com.ar: Crítica de Nervio, Arrojo y Corazón

“Nervio, arrojo y corazón. Club social, sportivo y familiar” está presentada por “El mosquito”, “La máquina real” y “Las chicas de blanco”, en coproducción; con dramaturgia de Graciela Bilbao y dirección de Carlos Groba.
Esta obra es tanto para niños (de seis años en adelante) como para adultos.
Se trata de un Club de barrio y/o de pueblo, que está por cumplir un nuevo aniversario, pero a lo único que se le da importancia es al deporte, relegando al olvido cuanto tenía también el club de social y familiar.
Con motivo del aniversario, se nombra una subcomisión con el objetivo de organizar los festejos, pero como tantas otras comisiones y en diversos ámbitos, en lugar de guardarla en este caso fue relegada hasta el cuarto de los trastos.
NERVIO, ARROJO Y CORAZÓN. Club social, sportivo y familiar

Pero en ese cuarto están los recuerdos y allí hay un poeta que los guarda en zapatos viejos y que los lanza a volar cuando es necesario.
“Nervio, arrojo y corazón. Club social, sportivo y familiar” está interpretada por actores y por muñecos, títeres manejados por los mismos actores.
Es una obra cuidada al mínimo detalle, de una estructura escénica muy compleja, que de tanto, se hace sencilla a la vista del espectador. De movimientos precisos y exactitud casi coreografiada, hace al dinamismo de la puesta.
Sandra Posadino y Claudia Quiroga son las actrices que llevan adelante la obra; una en el personaje de Mecha –peluquera- y la otra en el personaje de Estela –modista- y las

acompaña el actor Jorge Libster, de breve participación en el personaje del presidente del Club, pero manejando al títere “Poeta”.
Las actuaciones son muy buenas y están muy bien creados los personajes, ayudados por el vestuario y las pelucas, dando así la completitud necesaria para la formación de los caracteres, que se convierten en signos que luego se trasladan a los muñecos que interpretan a Mecha y Estela cuando eran niñas.
Es necesario destacar en esta puesta los objetos y la utilización de los mismos.
Los objetos son de lo más variados, divertidos e imaginativos. Ahí están la peluquería andante de Mecha; el maniquí, el costurero, la máquina de coser de Estela; los retratos que son títeres que abandonan los marcos y luego vuelven a su lugar. Todo muy ingenioso y permite lograr imágenes muy bellas y creativas.

2005-05-14 · Adriana González · CriticaTeatral.com.ar